Juan Oriol explica en El Confidencial el trasfondo jurídico de la guerra de Garmin contra Strava

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Nuestro socio Juan Oriol explica en El Confidencial el conflicto jurídico entre Garmin y Strava, dos referentes en el mundo del deporte. Este enfrentamiento podría complicar la planificación y el seguimiento de los entrenamientos de millones de atletas, tanto profesionales como aficionados, en disciplinas como correr, trail, natación o ciclismo. Garmin y Strava son dos compañías estadounidenses que se han convertido en la referencia absoluta del entrenamiento de resistencia a nivel global. Una aporta los relojes y sensores GPS que registran el rendimiento; la otra transforma esos datos en comunidad, competencia y estímulo. Unidas, revolucionaron la forma de entrenar. Sin embargo, esa colaboración tecnológica que parecía indestructible ha acabado dirimiéndose en los tribunales.

La disputa se desató cuando Strava decidió enfrentarse a Garmin mediante una querella en Estados Unidos y con la advertencia de dejar de sincronizar datos a partir del 1 de noviembre. A finales de septiembre, la compañía presentó una demanda contra Garmin en un tribunal federal de Colorado, acusándola de dos cosas: violación de patentes y quebrantamiento de un acuerdo de colaboración firmado en 2015, en el que ambas partes establecían los límites para compartir tecnología y conocimientos.

El conflicto resulta relevante tanto en el terreno jurídico como en el deportivo. En el primero, porque los litigios sobre propiedad intelectual son cada vez más frecuentes; en el segundo, porque se trata de las plataformas más utilizadas por millones de deportistas. De hecho, Strava anunció recientemente que cuenta con 50 millones de usuarios activos al mes.

El aspecto legal trasciende lo meramente contractual y adquiere alcance global. La disputa no se centra únicamente en si Garmin imitó o no funciones de Strava, sino en si es posible patentar prácticas tan extendidas como la comparación de segmentos o la visualización de rutas populares. En Estados Unidos, las llamadas software patents siguen siendo un terreno ambiguo, especialmente en sectores donde los límites entre innovación y funcionalidad esencial resultan difusos. Un fallo favorable a Strava podría marcar un precedente y obligar a otros fabricantes a pagar licencias por tecnologías que hasta ahora se consideraban de uso común.

Juan Oriol explica que “El litigio entre Garmin y Strava es un caso muy representativo de los desafíos que plantea la innovación en el sector tecnológico, donde colaboración, interoperabilidad y competencia pueden ir de la mano. En este tipo de disputas, el principal perjudicado suele ser el consumidor final, que puede ver alterado o en riesgo el uso normal de la tecnología cuando ambas partes tensan la cuerda. Es una muestra clara de cómo las relaciones empresariales pueden volverse frágiles en un entorno tan dinámico y dependiente de la interconexión tecnológica”.

“Más allá del enfrentamiento puntual, en su conjunto se trata de un asunto interesante, complejo y muy actual, ya que se pueden entrecruzar cuestiones de derecho de patentes, propiedad intelectual, derecho de la competencia, contratación mercantil, confidencialidad y secreto empresarial e incluso reputación corporativa. Seguramente exista también un componente empresarial estratégico que desconocemos. Este tipo de litigios suelen resolverse mejor mediante negociación y acuerdo confidencial, ya que ambas compañías tienen mucho que perder prolongando un litigio así en los tribunales”, agrega Oriol.

La noticia completa, en El Confidencial: Garmin contra Strava: la guerra que amenaza el entrenamiento de ‘runners’ y ciclistas